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Deshumidificadores

El exceso de humedad en el aire puede ser perjudicial para su salud, especialmente si es usted una persona mayor, con problemas respiratorios o sufre de asma. También puede deteriorar dispositivos electrónicos, pianos, libros  e incluso ropa. Algunas de las señales que nos indican una humedad excesiva pueden ser el moho, tubos que gotean, madera deformada o pintura con ampollas. Si usted ha presenciado en su hogar más de una de estas señales, necesita un deshumidificador . Este aparato se encarga de extraer las partículas de agua sobrantes en el aire, almacenándolas en un depósito o llevándolas directamente a un desagüe. Existen muchos modelos con distintos sistemas, capacidades y potencias, derivándose el gasto energético del aparato escogido y las condiciones en las que éste deba trabajar.           

¿Cómo funciona?

El proceso de deshumidificación se fuerza con un ventilador . Primero el aire pasa por los serpentines de refrigeración, eliminando así la humedad. Posteriormente las gotas de humedad condensada son transportadas desde los serpentines a un contenedor. Finalmente, el aire seco sale por la parte trasera de la unidad.

Sus beneficios

  • En zonas de gran altitud pueden evitar la acumulación de humedad, y durante el invierno la formación de goteras.
  • Mantienen el porcentaje de humedad aconsejable para la salud y el confort humano, evitando enfermedades que derivan de un entorno húmedo. Previene el dolor en las articulaciones y el exceso de sudoración.
  • En zonas muy húmedas, un deshumidificador puede reducir notablemente el crecimiento de ácaros en los ojos y de los hongos si se utiliza de forma regular en lugares cerrados.
  • Estos aparatos previenen la proliferación del moho y las bacterias, por lo que también evitan los malos olores que se derivan de ellos. También ayudan a conservar cortinas, alfombras  y cuadros .

Tipos y características

Los humidificadores pueden ser industriales o domésticos. En el sector industrial las prestaciones y la tecnología son los aspectos más importantes que se tienen en cuenta. A nivel doméstico, sin embargo, se presta una mayor atención a la estética y el diseño.

  • Tamaño. El tamaño depende fundamentalmente de su capacidad, la cual se mide por el número de litros de agua que eliminan en un período de 24 horas. Es posible comprar unidades con 12, 20, 25 e incluso 30 litros de capacidad. Se debe de tener en cuenta también el grado de consumo de energía y escoger aquel que a menor consumo aporte mayores prestaciones. El gasto energético vendrá determinado por el sistema y las condiciones en las que deba trabajar el aparato.
  • Funcionamiento. En el caso de los equipos domésticos no se requiere de ninguna instalación especial. Solamente hay que enchufarlos. Todos, si no la mayoría de los deshumidificadores, poseen un depósito con un detector que nos indica cuándo está lleno. En ese momento la unidad se detiene por sí misma para evitar fugas de agua. Si se trata de modelos industriales existen dos posibilidades: en ambiente o para conductos. Los primeros pueden ser colocados en el suelo o la pared, necesitando sólo de una alimentación eléctrica y un tubo de desagüe. Por el contrario, los de conducto requieren una instalación profesional de los conductos para cubrir toda la superficie del recinto.
  • Precio. Varía entre unos aparatos y otros. Un sistema doméstico puede costar alrededor de 250 €, pero los equipos grandes de hasta 600 litros diarios pueden alcanzar los 30.000 €.

A tener en cuenta

  • Ruedas. Facilitan su transporte y movilidad.
  • Apagado. Cerciórese de que la unidad se apaga automáticamente cuando el contenedor está lleno.
  • Regulador de energía. El deshumidificador se apaga y se enciende dependiendo de los niveles de humedad, característica clave para ahorrar energía.
  • Señal luminosa. Indica que el contenedor está lleno.
  • Manguera. Algunos deshumidificadores se conectan a un tanque en el que se puede vaciar la unidad.

Para mayor eficacia

  • Mantenga cerradas las puertas y ventanas para no perder aire.
  • Mantenga el deshumidificador al menos a seis pulgadas de las paredes y los muebles.
  • Mantenga limpia la cubeta.
  • Compruebe que no hay hielo en los serpentines.
  • Asegúrese de que las canaletas del techo y los bajantes estén limpios.
  • Confirme que la ventilación y los extractores de aire funcionan correctamente.
  • Pase la aspiradora  dos veces al año sobre los espirales del aparato.
  • Limpie cada dos semanas los filtros, pues éstos se ensucian fácilmente.

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